NO FUNCIONA FONT RESIZE Cortes de Aragón: Discurso del Presidente 02.07.2010
16 de mayo de 2012

Discurso del Presidente

Presidente de Aragón,
Representantes de las instituciones aragonesas,
Consejero del Tribunal de Cuentas del Reino
Presidente y miembros de la Cámara de Cuentas de Aragón,
Presidentes y síndicos de cámaras de cuentas autonómicas,
Diputados de las Cortes de Aragón,
Señoras y señores,

Bienvenidos a las Cortes de Aragón en este día grande para el Parlamento y para toda la Comunidad.

Hoy adquiere su más hermosa dimensión este templo de la palabra, precisamente cuando completamos la arquitectura institucional de nuestra Autonomía.

Esta casa de todos los aragoneses, lugar de trabajo de los representantes de los ciudadanos, se muestra hoy nítidamente como el ‘Lugar de Encuentros’ que nos propusimos que fuera  hace años.

El esfuerzo conjunto, la voluntad de diálogo y las concesiones en lo accesorio en aras al acuerdo en lo primordial propiciaron la aprobación de la Ley de la Cámara de Cuentas de Aragón, el 30 de diciembre de 2009, por unanimidad.

Ese espíritu de consenso, que presenta la más bella cara del parlamentarismo, continuó para la elección de los miembros de la Cámara de Cuentas el pasado 20 de mayo y hoy cristaliza con la constitución este órgano de fiscalización de los fondos públicos de Aragón.

Quiero ser el primero en felicitar, en nombre de todos, al presidente de la Cámara de Cuentas, Antonio Laguarta, y a sus compañeros Alfonso Peña y José Luis Saz, a quienes deseo, en la ardua labor que tienen por delante, la misma eficacia y eficiencia por cuyo cumplimiento van a velar en el conjunto de las administraciones públicas de Aragón.

También debemos felicitarnos todos por esta obra, por este éxito colectivo, que constituye un avance sustancial en nuestro autogobierno. Hoy desarrollamos nuestro Estatuto de Autonomía y completamos el entramado institucional de la Comunidad.

Hoy recuperamos también el vínculo histórico con el Maestre Racional, el precedente medieval de los tribunales de cuentas contemporáneos, creado inicialmente para toda la Corona de Aragón y después para cada uno de sus reinos.

Se da la circunstancia de que, cuando Alfonso el Magnánimo creó el oficio de Mestre Racional del reino de Aragón en 1420, dispuso que la documentación se custodiase precisamente aquí, en el archivo de la Aljafería de Zaragoza.

Se trata de una figura que de alguna forma hemos actualizado en democracia-aunque no sea ya en un órgano unipersonal, sino colegiado-, igual que hicimos en su día con el Justicia de Aragón, que para algunos autores es el precedente lejano de todos los defensores del pueblo europeos.

El Maestre Racional fue el encargado de administrar el patrimonio real como interventor general, en un intento de impulsar la racionalización de la estructura político-administrativa de la Corona, y entre las funciones que tenía asignadas destacaba precisamente la fiscalización de la gestión financiera.

Al igual que entonces, también hoy en día es necesario verlar por los mecanismos de control de las arcas públicas en Aragón, como una necesidad cada vez más notoria a causa de la creciente ampliación de competencias de la Comunidad y del ejercicio de la autonomía financiera.

También se ha puesto de relieve el requerimiento de dotarnos de un órgano funcionalmente independiente que garantice la máxima transparencia y rigor en la gestión de los recursos públicos en Aragón.

Hoy tenemos ya Cámara de Cuentas, adscrita orgánicamente a las Cortes de Aragón, y, el próximo año dispondremos de su primer examen de las cuentas públicas de la Comunidad, correspondientes a este ejercicio de 2010.

Superaremos así por fin el retraso de varios años que venía arrastrando en su fiscalización el Tribunal de Cuentas estatal, sin perjuicio de mantener, por supuesto,  un respeto pleno a sus funciones jurisdiccionales.

A la mayor puntualidad en la fiscalización financiera se sumará, por supuesto, una mayor transparencia de las cuentas tanto de la Administración autonómica como de las diputaciones provinciales, los consejos comarcales y los ayuntamientos, así como sus respectivos organismos y empresas públicas, e incluso de las fundaciones y asociaciones que se nutren de fondos públicos.

De esta forma, se mejorará la eficiencia en la gestión del sector público de todas las administraciones aragonesas, lo que redundará en una mayor confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

Hoy, por tanto, estamos fortaleciendo nuestra Autonomía y, en cierta medida, la propia democracia.

Quiero señalar que este avance colectivo al que hoy asistimos ha contado con la estimable ayuda del Ayuntamiento de Zaragoza.

El Ayuntamiento de la capital aragonesa ya participó  decisivamente en el inicio de la construcción de nuestra autonomía y ahora también es determinante en la conclusión de su estructura institucional.

De nuevo, se pone de relieve la importancia de la colaboración institucional con este acuerdo que es en sí mismo un ejemplo de aprovechamiento y buena gestión de los recursos públicos. ¡Qué mejor escenario, por tanto, para una institución de esta naturaleza!

También acompaña sin duda a su nacimiento el consenso que antes me he referido. Estse clima de entendimiento  garantiza la independencia y la credibilidad que requiere la Cámara en la importante tarea que ha desarrollar y además refuerza el hecho de que precisamente en orden a su independencia, esta debe ser una  una institución con vocación de estabilidad y de permanencia en el tiempo, al margen de vicisitudes políticas y posibles alternancias en el poder.

Señores Laguarta, Peña y Sas:

Como ven, hemos puesto alto el listón de nuestras ilusiones, que estoy seguro que comparten plenamente. Sabemos de su voluntad de esfuerzo. Suerte.

Muchas gracias.