NO FUNCIONA FONT RESIZE Cortes de Aragón: Discurso del Presidente 20.04.2011
16 de mayo de 2012

Discurso del Presidente

Presidente de Aragón,
Delegado del Gobierno de España,
Justicia de Aragón,
Secretarios de Estado,
Diputados y diputadas,
Autoridades,
Señoras y señores,

Bienvenidos al Palacio de la Aljafería, orgullosa sede de nuestro Parlamento, la casa de todos los aragoneses.

Permítanme antes de nada saludar al embajador de Japón en España, que hoy nos honra con su presencia en la celebración de la festividad de San Jorge, Día de Aragón. Quiero transmitirle la solidaridad del pueblo aragonés ante la enorme tragedia vivida en su país y todo nuestro ánimo para hacer frente a los graves problemas que atraviesan.

Esta tradicional recepción reviste este año un carácter singular.

En primer lugar, estamos al término de la VII Legislatura, inmersos de lleno en el proceso electoral en el que los aragoneses determinarán con su voto el rumbo colectivo para los próximos cuatro años, tanto en la Comunidad como en sus respectivos municipios.

Ha sido una legislatura con dos fases claramente diferenciadas. En la primera, Aragón cosechó éxitos de su primera etapa de estabilidad y de un trabajo prolongado… Especialmente con la Exposición Internacional sobre el Agua en el año 2008, que -además de propiciar una profunda renovación de la capital aragonesa- fue una ventana para proyectar hacia todo el mundo el nombre de Zaragoza asociado al medio ambiente.

La segunda fase arrancó abruptamente justo al término de la Expo con la quiebra del sistema financiero, que precipitó una crisis económica internacional que ha marcado indefectiblemente el devenir de Aragón junto al de España y Europa.

La crisis ha puesto en evidencia la importancia de nuestra pertenencia a Europa y su trascendencia en nuestra vida cotidiana, aunque su construcción todavía no se ha incorporado con la intensidad necesaria a la agenda de los parlamentos autonómicos. 

Los parlamentos tenemos que hacer un esfuerzo común para incorporar la política europea a la política de las regiones, cuya participación es a su vez fundamental para la propia construcción de la Europa de los Ciudadanos y la búsqueda de una gobernanza económica común.

Para España y Aragón también es imprescindible abrir una nueva puerta al Continente con la Travesía Central del Pirineo, clave para enlazar Portugal y el norte de África con el centro de Europa.

Hoy seguimos pagando las consecuencias de la crisis, aunque el desarrollo alcanzado en etapas anteriores en Aragón haya servido de colchón para amortiguar en cierta medida el impacto sobre nuestra economía.

El paro, no obstante, sigue siendo el principal problema de los ciudadanos, y buscar soluciones para los que están sin trabajo es la principal dedicación de quienes les representamos.

La lucha contra el desempleo ha marcado los últimos presupuestos, ha sido objeto de numerosas iniciativas parlamentarias y ha motivado varias leyes específicas… Entre otras, la de medidas extraordinarias para la reducción del déficit público en la Comunidad, en adaptación de un real decreto ley estatal.

Esta ley supuso un recorte de la masa salarial de todos los trabajadores del sector público en Aragón, incluidos los funcionarios y el personal laboral de estas Cortes. Hemos de reconocer la responsabilidad de los empleados públicos al asumir este sacrificio en aras al interés colectivo.

A pesar de los ajustes, las Cortes han desarrollado una intensa actividad… Se ha incrementado el número de iniciativas tramitadas en la función puramente legislativa y especialmente en las funciones de impulso y control del Ejecutivo.

Pero la producción legislativa destaca más cualitativa que cuantitativamente.

Junto a la Expo, los grandes retos con que arrancó esta VII Legislatura que ahora toca su fin eran las políticas sociales y el desarrollo del Estatuto de Autonomía de 2007.

El avance en el Estatuto no ha sido baladí.  Precisamente la Ley de Servicios Sociales, asociada al refuerzo de  competencias en la materia, ha sido uno de los principales avances legislativos. Esta ley autonómica hace accesibles para todos los ciudadanos de forma universal los servicios sociales, incluidas las prestaciones de la ley estatal de Dependencia, y por tanto para nosotros constituye realmente el cuarto pilar del Estado del Bienestar.

Esta ley también viene a demostrar que no es cierta la imagen de antagonismo que a veces se pretende dar entre el Estado Autonómico y el Estado del Bienestar… Cuando son precisamente las Comunidades Autónomas las que ostentan las competencias de la mayoría de las principales políticas sociales y también de las políticas activas de empleo.

El desarrollo estatutario ha continuado igualmente con la llamada Ley ‘de Custodia Compartida’, muy conocida por ser la primera de sus características en España, y que está integrada junto a otras en el Derecho Civil propio de Aragón.

Justo este 23 de abril entra en vigor el texto refundido de todas las leyes civiles aragonesas, supervivientes muchas de ellas de aquellos Decretos de Nueva Planta de Felipe V que, a principios del siglo XVIII, supusieron para Aragón el comienzo de un largo declive que hemos arrastrado prácticamente hasta el inicio de este milenio.

Es la primera vez que Aragón se dota a sí mismo de un Código Civil propio, singular respecto al del resto de España.

Conviene en este punto recordar que “Aragón se define por su Derecho”, como bien decía Joaquín Costa en el más célebre pronunciamiento sobre nuestro ordenamiento jurídico.

Este año, como saben, se celebra el centenario de la muerte del insigne jurista, historiador, político y erudito aragonés, figura relevante del regeneracionismo español…
Fue un auténtico precursor de la ejecución de las obras hidráulicas por el Estado y promotor de planes de riego que no llegaría a ver, como la todavía vigente Ley de Riegos del Alto Aragón de 1915.

Además del agua, Costa mostró una gran preocupación por la enseñanza o la industria y una profunda vocación europeísta, y muchas de sus ideas mantienen hoy plena vigencia.

Nuestra norma básica, el Estatuto de Autonomía, también se ha desarrollado con la conclusión de la arquitectura institucional de la Comunidad Autónoma mediante la puesta en marcha del Consejo Consultivo y de la Cámara de Cuentas, que fiscalizará todos los fondos públicos de Aragón.

Una vez más, quiero agradecer la generosidad del Ayuntamiento de Zaragoza, que participó decisivamente en el arranque de nuestra Autonomía y ahora ha vuelto a ser determinante en su culminación institucional con la cesión de las sedes, primero de las Cortes de Aragón y ahora de la Cámara de Cuentas.

Sirva el ejemplo de la capital aragonesa para resaltar la importancia de la colaboración, la cooperación y la coordinación entre las distintas administraciones. En una Comunidad con las peculiaridades demográficas y territoriales de Aragón, todas las administraciones públicas están llamadas a prestar -con las adaptaciones políticas y competenciales que hagan falta- servicios complementarios que redunden en la prosperidad y el desarrollo colectivo.

En la recámara queda, entre otras, la ley de Educación.  Será una de las tareas pendientes para la próxima legislatura, porque la educación y la formación son la base fundamental para la construcción del futuro y para hacer de nuestros hijos ciudadanos realmente libres…

“También será posible que esa hermosa mañana ni tú, ni yo ni el otro la lleguemos a ver; pero habrá que forzarla para que pueda ser”, decía nuestro añorado amigo José Antonio Labordeta, profesor, cantautor y político comprometido desde la Transición con diversas formaciones de izquierdas, aunque respetado y reconocido por todos como embajador impagable de Aragón.

Quiero aprovechar el recuerdo a su figura para  expresar en nombre de estas Cortes el afecto y el cariño a los familiares y seres queridos de todos los compañeros, tanto políticos como funcionarios, que nos han dejado en este tiempo. Un abrazo a todos.

En los próximos años también habrá que abordar -si resulta posible alcanzar entonces el consenso necesario- una reforma de nuestro Reglamento -otra vez es preciso señalarlo- para adaptar mejor el Parlamento a los nuevos tiempos, agilizar los debates, facilitar un mayor acercamiento al ciudadano y también para reforzar las reglas de juego y la lealtad institucional.

Señoras y señores,

Les decía al principio que esta celebración de la Festividad de San Jorge reviste un carácter singular. No sólo por ser el final de una legislatura y una etapa. Dentro de unos días se cumplirán 25 años del inicio de las obras de restauración de este hermoso palacio de La Aljafería, compendio de nuestra historia, convertido hoy en auténtico icono de Aragón y motivo de satisfacción para todos nosotros.

El 10 de mayo de 1986 un entonces jovencísimo Don Felipe, Príncipe de Gerona en estos lares, colocó la primera piedra de las obras.

La afortunada simbiosis entre La Aljafería y Las Cortes fue beneficiosa para la propia ciudad de Zaragoza y para la Comunidad Autónoma en su conjunto.

Las visitas a La Aljafería se han estabilizado en torno a 200.000 personas al año, que -además de esta joya arquitectónica- conocen de primera mano el funcionamiento de nuestro Parlamento y su renovada imagen institucional recreada por Pablo Serrano… Así como el Espacio de Interpretación del Escudo y la Bandera de Aragón, que

-frente a tergiversaciones interesadas de la historia desde territorios vecinos- pone en su sitio el rico pasado y esplendor de una monarquía que durante siglos extendió sus dominios por todo el Mediterráneo.

La singularidad de esta celebración a la que hoy asistimos  viene marcada finalmente por la proximidad del décimo aniversario de la muerte de Manuel Giménez Abad, cuyo legado acertamos a recopilar y potenciar con la Fundación de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico que lleva su nombre y que cuenta con una representación plural de todo el arco parlamentario…

Su creación y su evolución fueron un acierto del que también podemos presumir. Aparte de la dimensión que ha adquirido como instituto de estudios políticos de proyección internacional, la Fundación ha sabido aprovechar nuestro potencial como foro de diálogo y reflexión y encuentro imparcial y equidistante en medio de las tensiones territoriales intrínsecas en España, y tiene capacidad para abrir nuevos horizontes para nuestra Comunidad, especialmente en Iberoamérica.

Estimados amigos,  

Hoy tenemos el placer de rendir homenaje, al término de su carrera profesional, a un hombre que desde su parcela del periodismo ha contribuido decididamente al progreso colectivo del Alto Aragón y, por extensión, de toda la Comunidad.

Antonio Angulo Aragüás se hizo cargo del Diario del AltoAragón desde el inicio de su andadura, hace ya 26 años, y en este periodo ha acreditado su valía y su talla tanto profesional como personal.

Antes de escucharle hoy, ya estaba seguro de que cuando tomara la palabra volvería a hacer muestra de su proverbial bondad y modestia repartiendo méritos con su equipo, que en todo caso él formó y cohesionó.  

El Diario del AltoAragón no sólo ha sido testigo y notario, sino también agente activo del progreso colectivo que ha registrado la provincia de Huesca -tanto en la  capital y las principales ciudades, como en el medio rural-  durante el último cuarto de siglo.

Desde un estricto respeto a los principios deontológicos del periodismo, el Diario ha ofrecido un ejemplo constante del pluralismo que caracteriza a nuestra sociedad, reforzando el contraste de pareceres que también se libra en estas Cortes, a las que siempre ha prestado atención.

Bajo la dirección de Antonio Angulo, el Diario del AltoAragón  ha dado cabida a todos, sin estridencias, sin ruido, con normalidad y humildad, y ha conseguido trascender desde lo local a lo universal, contribuyendo a formar ciudadanos bien conocedores de su entorno y del complejo mundo en el que vivimos.

Quiero hacer extensivo este reconocimiento al papel fundamental que desarrollan los medios de comunicación aragoneses para proyectar día a día nuestro presencia en  España y Europa.

La Prensa tiene la necesidad de conectar con su audiencia de la misma forma que los políticos tenemos la obligación de conectar con los ciudadanos… Pues si estos dejan de sentirnos como sus representantes se produce una grave quiebra del sistema democrático. Y las luces de alarma están encendidas, ustedes bien lo saben.

La vida política, como la vida en general, tiene algo o mucho de tragedia…

Y la tragedia de la democracia es que los ciudadanos perciban la política como un problema, permanezcan indiferentes ante la misma o, en el mejor de los casos, asistan a su función como meros espectadores en vez de como sus principales intérpretes.

En este sentido, hoy que galardonamos a un periodista ejemplar, quiero apelar a la complicidad  de la Prensa para hacer que los ciudadanos apreciemos que todo cuando hacemos o dejamos de hacer sus representantes afecta a nuestras propias vidas…

Para recuperar la confianza y  la ilusión…

Para devolver la Política al lugar que se merece, muy por encima de la talla que demostremos quienes circunstancialmente detentamos durante un tiempo más o menos prolongado, pero siempre pasajero, la responsabilidad y el honor de ejercer esta noble actividad.

En este mundo en el que en pleno 2011 muchos países luchan todavía por tener libertad y democracia, quiero señalarles que sólo con un trabajo conjunto, constante y consensuado seremos capaces de hacer que la política recobre su autonomía respecto a los mercados financieros…

De hacer política en mayúscula con el objetivo claro de poner límites eficaces a la economía especulativa, a la volatilidad financiera y a las desigualdades…

Capaces de superar la desafección y contener las pulsiones populistas, que -como demuestra la historia más reciente- sólo conducen al totalitarismo y al desastre…

De preservar las conquistas sociales que tanto nos costó alcanzar y que constituyen aún la principal seña de identidad de una Europa que muestra hoy sus debilidades…

Capaces en definitiva de recuperar el valor de la solidaridad en un mundo global lleno de desigualdades.

Muchas gracias por su presencia y atención y mis mejores deseos para todos.

Hasta siempre.