NO FUNCIONA FONT RESIZE Cortes de Aragón: Discurso del Presidente con motivo del VII Aniversario de la muerte de Manuel Gimenez Abad
16 de mayo de 2012

Discurso del Presidente

DISCURSO DEL PRESIDENTE CON MOTIVO DEL VII ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MANUEL GIMENEZ ABAD

6 DE MAYO DE 2008

En primer lugar quería saludar a Manuel Giménez Larraz,
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades,
Señorias,
Queridos amigos,

Hace 6 años nos reuníamos por primera vez en esta misma sala para recordar aquel fatídico 6 de mayo de 2001. Sí, el tiempo no perdona y son ya seis años los que nos separan de oír la voz franca de Manuel Giménez Abad. Sólo su familia sabe lo que esto significa y para todos ellos, especialmente para Ana, Manuel y Borja mi recuerdo.

Pero también sus amigos y los que fueron compañeros de escaño y política, en uno u otro lado, añoramos la persona con la que tanto llegamos a compartir, en el sentido más pleno de la palabra. Manolo no murió porque el oscuro destino que rige nuestras vidas lo dispusiese. Manolo murió porque así lo quiso el fanatismo asesino de quienes no entienden la democracia ni la libertad.

Desgraciadamente, su muerte no fue la última consecuencia de ese fanatismo. Desgraciadamente, todavía recientemente hemos tenido que expresar nuestro rechazo y manifestar nuestras condolencias. El terrorismo etarra sigue empeñado en cercenar nuestra libertad y amenazar nuestras vidas. Sabemos que hoy es más débil que ayer.

Pero también sabemos que la democracia exige que llegue el día en el que sólo forme parte del más negro recuerdo de nuestra historia reciente. Que ese día llegue más pronto que tarde exige de todo nuestro esfuerzo y de toda nuestra templanza. Están ustedes en sede parlamentaria. Todos sus grupos, la rica pluralidad de esta Comunidad Autónoma, están aquí presentes y creo que interpreto bien su sentir cuando les digo que ese es nuestro compromiso.

Hace seis años, les decía, nos reuníamos por primera vez en este salón. Nunca debimos reunirnos con este motivo. Pero tuvimos que hacerlo. También sabíamos que debíamos representar en la figura de Manolo aquello que queríamos decirle a la sociedad sobre la necesaria vigencia de los valores democráticos.

Sabíamos que el terrorismo es la agresión más profunda que la sociedad democrática puede padecer. Teníamos la obligación de explicar y difundir aquellos valores que nos hacen ciudadanos. Por ello, todos los grupos que componían entonces esta Cámara, los mismos que hoy están presentes en este salón, acordaron, de común acuerdo con la familia, la creación de la Fundación Manuel Giménez Abad de estudios parlamentarios y del estado autonómico.

Junto a ellos, la sociedad civil representada por nuestras dos principales entidades financieras, Ibercaja y CAI y el ayuntamiento de su localidad natal Jaca, dieron expresión de un sentir unánime. Hoy hace seis años anunciamos en esta sala la creación de esa Fundación.

En el nombre de Manuel Giménez Abad queremos ver reflejados el nombre de todos aquellos que murieron antes y después por la defensa de nuestras libertades y de nuestros valores, de esos valores que sustentan las materias objeto de estudio de la Fundación. Quiero recordar todos esos nombres que nos acompañan desde el inicio y especialmente los de los guardias civiles asesinados en Sallent y el de Isaias Carrasco, última víctima de la barbarie.

La Fundación ha crecido. En boca de su Secretario General hemos escuchado sólo algunas muestras de lo que hoy es. No era un camino sencillo. Sin embargo, en breve tiempo no sólo se ha consolido sino que ha alcanzado logros que no era fácil imaginar que estuviesen a nuestro alcance.

En nuestro reciente viaje a Buenos Aires y Montevideo todos los miembros de su patronato, entre ellos obviamente los representantes de los grupos parlamentarios, han y hemos tenido ocasión de comprobar su importante presencia en dos países que como Uruguay y Argentina representan lo mejor de la riqueza intelectual e institucional de esa parte del mundo que nos es tan cercana.

Permítanme que les haga una referencia singular a nuestra vinculación con Uruguay. Los lazos institucionales e incluso personales establecidos con el Parlamento de esta Nación han tenido como fruto la creación conjunta de la Escuela de Buen Gobierno para jóvenes políticos y aspirantes a ellos.

Me parece oportuno resaltar lo que representa para este Parlamento y creo que para la Comunidad en su conjunto haber sido llamados a dirigir una escuela por la que debe pasar los futuros dirigentes de un País que tiene a sus espaldas  doscientos años de democracia ininterrumpida y un bagaje institucional al que, lo digo con sinceridad, miro con envidia.

Por otra parte, la capitalidad que Montevideo ostenta del MERCOSUR permite que nuestras actividades puedan poseer una importante dimensión regional, con proyección en Paraguay, Argentina, Brasil y Chile.

Los vínculos internacionales de la Fundación no acaban en Argentina y Uruguay. Otros países de Iberoamérica son ya o van a ser en los próximos meses testigos de nuestra presencia. En Colombia, Chile, México o Bolivia, la Fundación tiene previsto comenzar a consolidar su presencia. Con la prudencia, pero también con la ambición que ha caracterizado nuestros pasos hasta ahora.

Por otra parte, injusto sería callar la colaboración que desde nuestros primeros pasos nos han aportado instituciones de dos de los paises referentes tanto en los estudios sobre la descentralización del poder como en teoría política. Me refiero, como todo el mundo habrá intuido, a Alemania y Canadá.     

Desde luego, no hemos cruzado el Atlántico sin antes haber hecho los deberes en casa. Como bien refleja la relación de convenios y acuerdos suscritos por la Fundación, sus actividades o sus publicaciones, hoy podemos decir que en aquellas materias que constituían nuestro objetivo inicial nos hemos convertido en una referencia nacional. Aquello que en su momento parecía una osadía, hoy puede ser dicho sin miedo. Hemos colaborado con muchos y queremos colaborar con más. Desde el inicio dijimos que la Fundación no quería competir sino sumar. 

Esta regla ha permitido multiplicar nuestras actividades no sólo generando necesarias complicidades sino disminuyendo costes. Hemos llamado a sumar esfuerzos y se nos ha respondido. Hoy quiero reiterar esta llamada.

Hacerlo a todas las instituciones con las que podamos confluir. Y, especialmente, a la Universidad de Zaragoza que recién acaba de estrenar Rector. Desde aquí, decirle que la Fundación entiende a la Universidad como un cooperador necesario y que es uno de nuestros retos inmediatos fortalecer esa colaboración.

Todos podemos mirar al futuro con optimismo y con satisfacción por el trabajo realizado. Si nuestro presente es rico, pienso que nuestro futuro puede serlo mucho más. El mayor valor que hoy representa la Fundación es su futuro, sus posibilidades de crecer y, con ellas, de fortalecer la presencia de este Parlamento y de la Comunidad Autónoma tanto en el mapa de nuestro País como más allá de nuestras fronteras.

La Fundación ha sido testigo y ha sabido poner en valor las cualidades estratégicas de esta Comunidad Autónoma. Espacio de pacto y consenso, espacio de encuentro entre distintas maneras de ver España, Aragón puede y debe buscar en este valor añadido una forma de reafirmar su ser político. En la modesta medida de nuestras posibilidades, queremos contribuir a ello.

Pienso que a Manolo le gustaría ver su nombre vinculado a esta forma de proyección de la tierra a la que tanto quería.

Para finalizar, permítanme una reflexión personal. Cuando hace apenas quince días en el Salón de Ministros del Parlamento de Uruguay, en el momento solemne de la firma del acuerdo que les he mencionado, se oyó el nombre de Manuel Giménez Abad como representación de la libertad y de la democracia a la que los dos Parlamentos que allí simbolízabamos, pensé que lo habíamos hecho bien.

Me consta que allí donde se celebra una actividad realizada por la Fundación, que allí donde su nombre se da a conocer, se produce una circunstancia similar. Con el recuerdo de Manuel Giménez Abad recordamos a todas las víctimas y reafirmamos nuestra convicción en los valores que sustentan nuestra convivencia. Éste es el significado más alto de nuestra presencia aquí.

Gracias a todos