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El responsable de Tributos del Gobierno de Aragón descarta una subida de impuestos y destaca el superávit en las cuentas de la Comunidad

El responsable de Tributos del Gobierno de Aragón descarta una subida de impuestos y destaca el superávit en las cuentas de la Comunidad
Francisco Pozuelo ha asegurado esta mañana en la Comisión de Hacienda que los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones "han funcionado bien" en el ejercicio 2020, "una año anómalo", y ha descartado cambios en el IRPF porque "no es el momento"

El director general de Tributos del Ejecutivo autonómico, Francisco Pozuelo, ha destacado este lunes que 2020 ha sido un año “anómalo” que “no puede compararse con otros ejercicios” y que, a pesar de la crisis, “se ha liquidado con superávit” gracias a la "prudencia presupuestaria". Preguntado por los grupos de la oposición, Pozuelo ha recordado que “no está prevista ninguna reforma del IRPF y del impuesto sobre el patrimonio” porque, ha destacado, “no es el momento de incrementar la carga tributaria de los ciudadanos”. 

 

Durante su comparecencia en la Comisión de Hacienda, Presupuestos y Administración Pública, Pozuelo ha destacado que los ingresos extraordinarios del Fondo Covid han hecho que el grado de autonomía financiera de Aragón haya bajado del 75 al 68%. También ha afirmado que la financiación autonómica, superior a los 3.200 millones de euros, “ha servido para financiar el extraordinario gasto sanitario” y ha advertido de que su impacto se verá en 2022 en forma de “liquidaciones negativas” para las que habrá que buscar “alternativas” para que las Comunidades autónomas “les hagan frente”. 

 

El responsable de la dirección general ha desgranado que el impuesto sobre el patrimonio “ha funcionado bien” en 2020, así como los de sucesiones y donaciones que, a pesar del incremento en el número de fallecimientos por la crisis sanitaria, no han supuesto un aumento de la recaudación. La explicación, según Pozuelo, está en que se han pedido un 40% más de prórrogas para las autoliquidaciones del impuesto, y que los contribuyentes aragoneses están exentos de tributar por las herencias si son inferiores a medio millón de euros (el 95% de los casos). 

 

Los impuestos que peor comportamiento han tenido, ha dicho el director general, son los de transmisiones patrimoniales, actos jurídicos documentados, grandes superficies comerciales, medios de transporte y tributos sobre el juego, que acumula la mayor caída cifrada en el 52%. La retracción de estos impuestos se ha achacado a la paralización de la economía durante el confinamiento y la actividad limitada en los meses posteriores. 

 

Desde el G.P. Popular, que había solicitado la comparecencia en Comisión del director general, Carmen Susín ha afirmado que “el problema vendrá en 2022” y que espera “que el Gobierno de España alargue el plazo de las devoluciones” para no comprometer las cuentas de las Comunidades autónomas. Susín ha calificado como “chocante” que el Gobierno de Aragón “tenga puesto el ojo” en las tasas, que son la parte de los ingresos que ha sufrido una mayor merma, y ha asegurado que “por ética y estética no es el momento de afrontar la nueva ley de tasas” que supondrá, ha dicho, un incremento en estos tributos.  

 

El portavoz socialista, Óscar Galeano, ha destacado que el superávit esperado para las cuentas aragonesas de 2020, cifrado provisionalmente en 58 millones de euros, deja claro “no solo que ha habido unas transferencias del Estado detrás” sino también que hay “un estilo prudente” a la hora de elaborar presupuestos y una “cultura de gasto más eficiente”. También ha señalado que por primera vez en un escenario de graves dificultades "los estabilizadores económicos han funcionado” y que éstos “han venido para quedarse” en escenarios de futuras crisis. 

 

 

José Luis Saz, del G.P. de Ciudadanos, ha asegurado, por su parte, que el análisis del director general es “correcto” y que espera que la situación de superávit “virtual” se quede en un ejercicio “aislado” y no vuelva a repetirse “en circunstancias parecidas”. También ha mostrado su expectación para ver cómo se comportarán las liquidaciones negativas para las que espera “imaginación” por parte de la Administración General del Estado. 

 

Desde el G.P de Podemos, Marta Prades ha afirmado que el superávit de 58 millones en las cuentas aragonesas “son consecuencia de las políticas progresistas aplicadas por el Gobierno y el respaldo del Estado, que han decidido ponerse del lado de las autonomías”. Prades ha destacado que la caída de recaudación en materia de transporte, cercana al 50%, debe “abrirnos los ojos a regular la descarbonización con cambios impositivos”. 

 

Carmen Martínez, de Chunta Aragonesista, ha argumentado que “es la primera vez que hay superávit desde que existen leyes de estabilidad presupuestaria, en 2002” y se ha mostrado convencida de que después de esta crisis “habrá modificaciones en las leyes de estabilidad”. La diputada ha dicho que estas crisis deben resolverse “con deuda” y que el reto está en las liquidaciones, que harán necesarios “mecanismos del Gobierno estatal” para afrontarlas a partir de 2022. 

 

El diputado de Vox David Arranz ha destacado que la situación de crisis “afectará y mucho” a la hacienda pública y a la recaudación de impuestos, a pesar de que “hemos recibido más dienero del que nos corresponde”. Arranz ha dicho que “a corto plazo la situación se ha resuelto”, pero ha advertido de que “el riesgo de escasez es muy alto por la estructura ineficiente del sistema impositivo”, y ha urgido a realizar “un plan estratégico realista que nos permita reducir la deuda”. 

 

Desde el G.P. Aragonés, el diputado Jesús Guerrero ha afirmado que es “una buena noticia” que Aragón liquide este ejercicio con superávit, y que la grave situación tras la Covid se está superando “con matrícula de honor”. Guerrero ha remarcado que en la situación actual “no es el momento de subir los impuestos” y que los esfuerzos deben centrarse en “crear las condiciones óptimas para reactivar la economía”. 

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