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María Martinón y la posibilidad de aunar cerebro y corazón

María Martinón y la posibilidad de aunar cerebro y corazón
La paleoantropóloga y directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana ha relatado los motivos que desencadenaron su interés por la ciencia en una nueva edición del ciclo ‘Conversaciones en la Aljafería’, en el que ha participado junto a la catedrática de Paleontología Gloria Cuenca y al director del programa ‘Ágora’ de Aragón Radio, Marcos Ruiz

“La posibilidad de aunar el cerebro y el corazón es una suerte”, “marca tu impronta” y “es importantísimo el ambiente en el que uno crece”. Con estas tres afirmaciones ha comenzado la directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), María Martinón, su conversación con Gloria Cuenca, catedrática de Paleontología del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, y con Marcos Ruiz, director del programa 'Ágora' de Aragón Radio, en una nueva edición del ciclo ‘Conversaciones en la Aljafería’, de nuevo en su versión telemática.

 

Martinón tomó la decisión de hacerse médica cirujana porque "quería explorar un nuevo camino hacia el pasado” para, posteriormente, especializarse en antropología, tal y como ha explicado Marcos Ruiz, y siempre sintió el apoyo de su familia en sus decisiones. “Me parece fundamental que te den la opción de escoger qué quieres hacer y que luego te apoyen en su desarrollo”, ha explicado, al tiempo que ha relatado que “la medicina tenía una presencia importantísima y siempre me vi alentada por la vocación”.

 

No obstante, en la vida de la directora del CENIEH y en la ciencia en sí misma la lectura siempre ha tenido un papel central. De hecho, ella misma ha calificado esta actividad como “el arma más poderosa al alcance de cualquiera” y como “un territorio en el que desarrollamos una característica que es la manera de pensar de los seres humanos”. “La lectura te enseña a hilar conceptos y, al final, la ciencia coge varios elementos y los ordena de una manera para que, al final, tengan sentido”, ha declarado.

 

De esta manera, su amor por la ciencia vino de su familia, en la que la mayoría de los miembros eran médicos, pero también de su pasión por las palabras y la ficción. Como ella misma ha apuntado, “me gustaba la investigación, la intriga, las preguntas, buscar maneras de encontrar la evidencia”, y también “destriparnos un poco para ver cómo funcionamos en la salud y en la enfermedad”, ya que precisamente esta última es “como una foto en vivo y en directo de un ser vivo aprendiendo a adaptarse”.

 

Más adelante aterrizó en Atapuerca y se especializó en la dentición, un fósil que, igual que un buen perfume, viene en frasco pequeño y almacena gran información. Su amor por este tipo de piezas “no fue a primera vista”, sino inspirado por el paleoantropólogo José María Bermúdez y bajo la premisa de que “su ritmo de formación y desarrollo tiene relación con la forma en la que crece una especie”.

 

Asimismo, en cuanto a la evolución, Martinón ha incidido en que “en los últimos momentos podría haber habido una pequeña reducción del tamaño cerebral” como consecuencia del “proceso de autodomesticación del ser humano” en el que “reducimos nuestros niveles de agresividad” en aras de posibilitar una “convivencia más pacífica, sobre todo en una especie tan numerosa como la nuestra”. También hay que tener en cuenta que “buena parte de nuestro conocimiento descansa en una especie de cerebro colectivo” y tenemos la necesidad de “no perder el contacto natural porque, una vez que se pierde el contacto físico, se pierde la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro”.

 

En última instancia, la paleoantropóloga ha abordado el binomio mujer y ciencia y ha defendido que “hace falta creer en uno mismo” y que “es fundamental hacer equipo”. De igual forma, ha asegurado que “en España se ha hecho una ciencia de primer nivel con muy poco” y, en este sentido, el CENIEH “permite un abordaje completo del ser humano” porque “no somos entes aislados” y “para conocernos hay que reconstruir también el entorno”, la fauna, el clima y el paisaje.

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