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García Madrigal celebra que se acerque la historia de Alfonso I a los más pequeños en la presentación del libro 'Rey de reyes'

García Madrigal celebra que se acerque la historia de Alfonso I a los más pequeños en la presentación del libro 'Rey de reyes'
El vicepresidente primero de la Cámara ha encabezado un acto, en la sala Goya del Palacio de la Aljafería, celebrado justo 900 años después de la incorporación de Zaragoza al Reino de Aragón, que tuvo lugar el 18 de diciembre de 1118

Zaragoza, 18/12/2018.- El vicepresidente primero de las Cortes de Aragón, Florencio García Madrigal, ha destacado la importancia de que los más pequeños también puedan formar parte de la celebración de la efeméride que tiene lugar hoy, cuando hace 900 años el Rey Alfonso I reconquistaba la conocida como ‘ciudad blanca’ y Zaragoza se incorporaba al Reino de Aragón.

Un acercamiento a la historia de la mano del libro “Rey de reyes. Alfonso I: el rey Batallador”, un ‘biocuento’ que ha traducido la historia de Alfonso I con un lenguaje sencillo gracias a textos de Caballeros de Exea e ilustraciones de Xcar Malavida. Madrigal ha participado en la presentación del libro, que ha tenido lugar en la Sala Goya del Palacio de la Aljafería, y ha destacado la fidelidad del texto.

En este sentido, el vicepresidente ha felicitado a Caballeros de Exea por esta herramienta que espera que llegue a muchos pequeños para acercar la figura del monarca, al que algunos cronistas llegaron a llamar nuevo Julio César o segundo Carlomagno. “Es importante la recreación de la historia como una construcción de nuestro Estado de Derecho”, ha recalcado Madrigal.

Esta es la última acción que ha acogido la Aljafería con motivo de esta efeméride y que se suma a la ficción sonora y a la conferencia teatralizada y musical de la que ya han podido disfrutar los aragoneses.

Madrigal ha recordado durante su intervención que el Palacio de la Aljafería fue clave aquel 18 de diciembre de 1118 en la conquista del Rey Alfonso I de Saraqusta porque cuando se tomaron el palacio y la Zuda, símbolos del poder musulmán, los musulmanes se rendían y entregaban las llaves de su ciudad, incorporándose así Zaragoza al Reino de Aragón: “Que la ciudad se convirtiera en capital le otorgó un rancho de derechos y que fuera el deseo de todo aragonés”.

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