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La fotografía juguetona y surrealista de Pedro Avellaned y su forma de “leer entre líneas e ir por otro camino”

La fotografía juguetona y surrealista de Pedro Avellaned y su forma de “leer entre líneas e ir por otro camino”
El Palacio de la Aljafería ha retomado esta tarde el ciclo cultural ‘Conversaciones’ con el fotógrafo zaragozano, al que han acompañado en la sala Goya de la sede parlamentaria el escritor Antonio Ansón y la periodista Margarita Barbáchano

Zaragoza, 25/03/15.- El ciclo cultural ‘Conversaciones en la Aljafería’ ha retomado sus diálogos este miércoles enfocándose en la mirada fotográfica del zaragozano Pedro Avellaned y su encuadre surrealista. Su forma de “leer entre líneas”. De “ir por otro camino”. Porque este profesional de la imagen ha asegurado que, ante todo, su obra no es para decirle al espectador “que dos más dos no son cuatro”. Es “juguetona”. Es “lo suficientemente abierta para que podamos interpretar una cosa u otra”. Y así lo ha trasladado a los asistentes esta tarde al Palacio taifa.

Fotos que, desde el inicio, están “condicionadas por los recuerdos de la infancia”. Porque este profesional de la imagen ha asegurado que algunos de ellos están en toda su obra “con abundancia”. Evocaciones como el campo, el aire, la lluvia, la hierba y el olor de la tierra que ha destacado entre sus gustos, pero también los sueños que desembocaron en su interés por el surrealismo.

Aunque nació en la capital aragonesa, Avellaned ha recordado que “dentro de la ciudad” vivió muy poco tiempo. De ahí, ese gusto al campo que ha resaltado. De hecho, “pocas ciudades” le gustan. Ama el sol, pero también la noche. Y, a ocho kilómetros de Zaragoza, en una torre familiar, creció hasta que entró “en el mundo de la creación fotográfica”. “Tardé bastantes años”, ha matizado durante la conversación que ha mantenido en la sede parlamentaria con el escritor Antonio Ansón y la periodista Margarita Barbáchano

Una obra que, en el plano cinematográfico, tuvo influencias de Buñuel, pero antes, de Bergman, del que ha señalado la película ‘El séptimo sello’. Una cinta “religiosa, tenebrista, bárbara y bestial” que a Avellaned le gustó “muchísimo”. El cineasta aragonés “fue viniendo después” y su descubrimiento se lo debe a los escolapios. “Queriéndome alejar de él, me acercaron”, ha explicado. Y también, según ha relatado, “las contradicciones” de la iglesia en relación al desnudo le hicieron descubrir además el erotismo que marca su obra. “Todos los santos estaban debidamente tapaditos cuando no es cierto. Toda una contradicción y el erotismo me nace aquí”, ha proseguido el fotógrafo zaragozano.

Por su parte, el escritor Antonio Ansón ha destacado la importancia que los sueños han tenido en la obra de Avellaned. “Van a desembocar en tu interés por ese surrealismo”, ha añadido. Una tendencia artística a la que ha unido a Goya como referente para el fotógrafo. Un artista que, en esta caso en palabras de Barbáchano, es “un espíritu somarda de los que da esta tierra”. “Un joven eterno. Un espíritu inquieto, curioso hasta lo irreverente”. Con “un sentido del humor brillante pero escueto” que hace que sea “un placer” compartir con Avellaned “una mesa”. O, como la periodista y el escritor han hecho esta tarde, una conversación.

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