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Nota de prensa

Isidro Ferrer, un artista colectivo

Isidro Ferrer, un artista colectivo
Este artista gráfico, aragonés de adopción desde su infancia, ha protagonizado una cita más del ciclo “Conversaciones en la Aljafería”, que organiza el Servicio Gestor de las Cortes de Aragón, y que ha contado con la colaboración de Adolfo Ayuso y Francisco Goyanes como entrevistadores del invitado

Zaragoza, 30/09/2015.- La Sala Goya de las Cortes de Aragón ha acogido esta tarde una nueva cita del ciclo “Conversaciones en la Aljafería” con la visita del diseñador gráfico Isidro Ferrer, quien ha reflexionado sobre sus veintisiete años de trayectoria profesional, junto con el escritor Adolfo Ayuso y el librero Francisco Goyanes. Ante el público congregado, Ferrer ha hecho un alegato en favor del “colectivismo”, asegurando que “hoy se prima la individualidad, lo que no ha beneficiado el discurso artístico y profesional”.

En su opinión, es necesario “habitar el pulso de otros para poder sentir a través de todos los demás y poder jugar a trasladar la mirada y la voz de un territorio a otro”. Habitar otras camisas lo considero enriquecedor”, ha dicho. De esta forma, ha querido lanzar un mensaje a los jóvenes diseñadores “preocupados por ser ellos mismos” sin “estar todavía construidos”, a los que ha pedido que “se den tiempo” porque “así encontrarán un enorme campo de expresión”.

A continuación, ha seguido ahondando en esta idea explicando su propia experiencia, abriendo aún más el espectro de la inspiración. “Todos mis territorios de influencia y los espacios que miro, mi curiosidad, no están focalizados exclusivamente en el diseño, sino en una visión periférica de las artes, transitando por otros caminos que no representan la ortodoxia del leguaje gráfico”, ha resumido. También ha reconocido que muchos de sus trabajos no los ha hecho “de forma premeditada, sino fruto de la inconsciencia”, lo que considera “una forma de trabajar”, propiciando “que ocurran cosas que no contemplas”. “He vivido propiciando que eso ocurra y, para ello, hay que estar atento para que no se escape”, ha manifestado. 

En cuanto al Premio Nacional de Diseño que recibió en 2002, ha revelado que “es lo peor y lo mejor que me ha pasado”, porque después “se manifestó la crueldad más absoluta, las envidias, y todo se volvió muy cruel”, siendo de interés, en ocasiones, “no por mi trabajo, sino por lo que represento como premiado”. Tras doce años, “todo ha vuelto a su cauce”, y “mi exilio en Huesca ha sido lo mejor que me ha pasado”, puesto que le permitió “trabajar apasionadamente e implicarme en la mesa de trabajo”. La gran distancia entre el municipio oscense y los grandes centros de producción gráfica, como Madrid y Barcelona, no han empeorado su proyección porque “ese trabajo ha viajado y ha sido el que me ha abierto todas las puertas, despertando la curiosidad, incluso con diez años de retraso, de gente que se ha preguntado quién lo ha hecho”. 

Ferrer también ha dado a conocer su visión sobre la cultura contemporánea de la imagen, de la que considera “está desvinculada de su utilidad”, lo que “conduce a descuidar profundamente el fondo”. “El cómo ha sustituido al qué y hay poco lenguaje y narrativa”, ha sentenciado. En su opinión, “hoy día hay trabajos de una belleza única, pero de una forma muy vacía”, cuando “la imagen debe estar al servicio del leguaje”.

BIOGRAFÍA Y ESTILO

Ferrer ha sido Premio Nacional de Diseño en 2002 y Premio Nacional de Ilustración en 2006. Entre su lista de clientes figuran Canal+, El País, Santillana y el Centro Dramático Nacional. Además, es desde el 2000 miembro del Alliance Graphique Internationale. En sus trabajos, las imágenes juegan con distintos sentidos y los objetos cotidianos cobran una relevancia excepcional, convirtiéndose en significantes de contenidos sorprendentes y, a menudo sirven de medio para representarse a sí mismo. 

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