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Sin libros no hay paraíso

Sin libros no hay paraíso
Alfonso Armada, presidente de Reporteros Sin Fronteras para España y ex corresponsal de 'El País' en África y de 'ABC' en Nueva York, ha protagonizado una nueva sesión del ciclo “Conversaciones en la Aljafería” junto al fotoperiodista Gervasio Sánchez y al librero Francisco Goyanes

Los reunió el horror de Sarajevo, el “patio trasero” de la Europa de los noventa. Compartieron coberturas de conflictos, transmisiones angustiosas y gélidas noches de hotel. En África vieron la muerte por castigo y contaron cadáveres hasta perder el oremus. Ahora, pasados los años, acumulados los viajes y las vivencias, observan cariacontecidos el “aburrimiento vital” y  la pérdida de confianza de la sociedad en las bases democráticas del sistema, la degradación del periodismo y la pereza intelectual de los (e)lectores. Un buen surtido de reflexiones las que han planteado los periodistas Alfonso Armada y Gervasio Sánchez, junto al librero zaragozano Francisco Goyanes, en una nueva sesión del ciclo ‘Conversaciones en la Aljafería’, al que asistieron más de una centenar de personas.

Vivir el dolor ajeno en primera línea ha tamizado la mirada de Armada. “Acercarte a un sufrimiento tan atroz como el cerco de Sarajevo, la guerras de Sudán, de Somalia… te afecta más de lo que crees, aunque considero que me ha cambiado para bien; al menos, y pese al ‘shock’ postraumático, me ha hecho más consciente de los privilegios que tenemos en nuestro país”, ha valorado. Por eso no entiende el independentismo en Cataluña. “Lo que más desconcierto me causa, ha confesado, es lo gratuito, lo absurdo de haber dedicado tanta energía, dinero y tiempo a esta pasión triste de la identidad que es un problema generado no sé si por el aburrimiento, la necesidad de tener una vida más épica, de darle sentido a tu vida”. 

Un montón de fuegos ardiendo por todo el mundo y un discurso político muy simplista que ofrece soluciones populistas a situaciones muy complejas es el escenario que, en opinión del presidente de Reporteros Sin Fronteras, “la prensa no está cumpliendo con su papel porque no lo sabe explicar”, dejación correspondida por la dejadez de los lectores, “que no quieren esforzarse en comprender qué está pasando y no están leyendo suficiente historia”. Para el fotoperiodista Gervasio Sánchez, “muchos ciudadanos sólo quieren que la prensa les dé la versión que ellos quieren escuchar y, sin profundizar en los asuntos, es muy difícil hacerse una idea clara”. Goyanes ha planteado que la prensa “se ha ganado a pulso la desconfianza de la ciudadanía”, una deriva acelerada por las redes sociales y la falta de referentes que éstas plantean. “La gente no busca conocer la realidad sino reafirmar sus prejuicios, como parroquianos ante su clérigo”, ha sintetizado Armada.  

Si Ramonet decía que "informarse cuesta", los tres contertulios se han mostrado de acuerdo en el “efecto pernicioso” de creer que “la Historia en directo” es lo que se ve por la tele, tan propensa últimamente a dar minutos de gloria a los movimientos de guerrilla urbana. “Falta contexto, pies de foto que explican lo que ocurre”, ha rematado el periodista. 

Documentarse a conciencia para poder informar con propiedad es lo que siempre ha hecho Armada, dueño, según Sánchez, de una “impresionante” colección de libros, atlas y enciclopedias sobre África, una de sus grandes pasiones alimentada durante cuatro años como corresponsal de El País en el continente africano que plasmó en su libro 'Cuadernos Africanos' (1999). Esa aventura acabó de forma abrupta por el escaso interés del diario de Prisa por contar con un corresponsal permanente en aquella zona del mundo y por una oferta de 'ABC' para marcharse como corresponsal a Nueva York, adonde “la guerra lo persiguió” porque allí vivió el ataque a las Torres Gemelas aquel 11 de septiembre de 2001. 

Tanto ir de aquí para allá, cuando su escena idílica sería una foto fija: “Lo que más me gusta de este mundo son los libros y mi imagen del paraíso es una biblioteca, un día de lluvia, un buen sofá pegado a una ventana y tener un pequeño trozo de eternidad para leer todos los libros que quiero leer, algunos incluso dos y tres veces”.

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