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La Asociación de Porcicultores Libres del Pirineo Aragonés reclama que la normativa sobre el porcino contemple su modelo de explotación

La Asociación de Porcicultores Libres del Pirineo Aragonés reclama que la normativa sobre el porcino contemple su modelo de explotación
Los representantes del colectivo dedicado a la agroindustria José Luis Lloret, Vanesa Azón y Pilar Fumanal han presentado ante la Comisión de Comparecencias Ciudadanas y Derechos Humanos las bondades de su modelo de explotación del porcino, y han solicitado ser considerados como ganadería de montaña y contar con representación en las cámaras agrícolas

La Asociación de Porcicultores Libres del Pirineo Aragonés (Porc Libre) ha expuesto en la Comisión de Comparecencias Ciudadanas y Derechos Humanos de las Cortes de Aragón la necesidad de modificar ya la normativa del porcino para que ésta contemple su modelo de explotación ganadera, distinto al de las grandes macrogranjas y que presenta virtudes diferenciales como el arraigo en el territorio y, por tanto, la fijación de población en el medio rural, la reutilización de los estiércoles en el campo y el reducido riesgo sanitario que presentan por la escasa circulación de los animales.

“Es imprescindible que se actúe ya porque, con las leyes actuales, no podemos seguir trabajando. Necesitamos que la normativa contemple nuestras características porque creemos que no hacemos mal a nadie”, ha reclamado Vanesa Azón, portavoz del colectivo de la agroindustria que reúne a una treintena de pequeñas explotaciones localizadas principalmente en el Pirineo aragonés, que, de media, cuenta con unas trescientas cerdas y factura un millón de euros al año. 

El propósito de esta asociación es que el Parlamento y el Gobierno de Aragón den cabida en la normativa regional a un sistema de producción libre de origen milenario en el que los ganaderos, que han evolucionado y se han adaptado a la normativa europea, son propietarios de los animales, las instalaciones y los medios de producción, viven en el territorio, en muchos casos cultivan también una tierra que fertilizan con su propio estiércol y fijan población en el medio rural proporcionando trabajos directos en las propias granjas e indirectos a distintos gremios. 

“No nos conocen y, por tanto, no nos respetan”, se ha lamentado José Luis Lloret, representante de Porc Libre, quien ha compartido con los comisionados el “desagradable asombro” que se llevan cuando los ayuntamientos de las zonas de montaña prohíben todo el porcino sin distinción, “por si acaso”, ante el temor de que se pueda instalar una macrogranja por no disponer de herramientas normativas que establezcan diferencias.

“No se trata de una competición con otros modelos, sino que consideramos que las leyes deben ofrecer las mismas oportunidades para todos”, ha solicitado la tercera representante de Porc Libre, Pilar Fumanal. 

“No queremos ir contra ningún otro modelo ni subvenciones, solo pedimos que se nos conozca y se nos diferencie porque somos distintos”, ha insistido Lloret. Entre esas particularidades, Lloret ha enumerado a favor del modelo de explotación libre el bajo riesgo sanitario por la ausencia de traslados, el que no exista peligro de una deslocalización y que se minimice la importación y uso de fertilizantes. 

Lloret ha reclamado que la DGA avance cuanto antes en la normativa propia para reconocer la realidad de su modelo antes de que se desarrolle la legislación nacional y ha solicitado que se establezca una clasificación de las explotaciones por su riesgo sanitario. También ha propuesto que las Oficinas Comarcales Agroambientales (OCAS) se enfoquen a una labor orientadora y no sólo supervisora con la puesta en marcha de cursos de formación para los agricultores, y ha pedido que se les considere dentro de la ganadería de montaña y que se les dé cabida dentro de las organizaciones agrarias. 

Por parte de los grupos parlamentarios, la socialista Carmen Sahún ha asumido la “singularidad” del modelo de Porc Libre, arraigado en el territorio y practicante de la economía circular, y ha asegurado que trasladará sus peticiones a la Consejería. Por su parte, el popular Ignacio Romero (PP) ha alabado que la reivindicación no entre “en confrontación” con otros modelos y considerado que el desarrollo normativo aragonés pendiente es “una oportunidad” para dar cabida a esta realidad.  

Desde Ciudadanos, Elisa  Sacacia ha propuesto la creación de una mesa de trabajo que sea “rápida y eficaz” para revisar la ordenación del porcino en Aragón e incluir estas explotaciones en la ganadería de montaña, así como darles la opción de acceder a estar representados en las cámaras agrarias. 

Nacho Escartín (Podemos EQUO Aragón) ha pedido “voz propia” para los “irreductibles galos” que llevan toda la vida trabajando en el medio rural, que la ley reconozca su singular existencia y que las OCAS puedan recibir un nuevo enfoque. Joaquín Palacín (CHA) ha elogiado el modelo de Porc Libre “alejado de las macrogranjas, más sostenible y pegado al territorio, ejemplo de economía circular, menos expuesto a los problemas del territorio y las deslocalizaciones y más preocupado por el bienestar animal”.  

El punto de vista de Vox en Aragón lo ha fijado Santiago Morón, para quien estos ganaderos contribuyen a la sociedad de manera “fundamental” porque “mantienen vivos muchos pueblos que de otro modo habrían sido abandonados”. En parecidos términos sobre la fijación de población se ha expresado Esther Peirat (PAR), quien ha asegurado conocer cómo se gestionan los purines en estas explotaciones y por ello ha ofrecido su apoyo para modificar la normativa. Por último, el portavoz de IU, Álvaro Sanz, ha pedido “repensar” el sector del porcino y apoyar medidas que protejan el ejemplo de los porcicultores libres frente a un modelo “voraz” que practica una reducción de costes “salvaje” y que tiene unos efectos “perniciosos brutales en lo social y lo productivo”.

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