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El director general de Gobierno Abierto e Innovación Social destaca el impacto internacional del proyecto “Frena la Curva”

El director general de Gobierno Abierto e Innovación Social destaca el impacto internacional del proyecto “Frena la Curva”
Raúl Oliván ha dado cuenta a la Cámara autonómica de las grandes cifras que ha movido, desde la aparición de la pandemia, una iniciativa que ha calificado como la experiencia de cooperación internacional “más intensiva, radical y efectiva de la historia del Gobierno de Aragón” y que ha servido de vector para otros programas como “Libros que unen” y “Ventanas que unen”

“El repositorio de innovación social más grande del mundo contra la pandemia”. Así ha calificado esta mañana en las Cortes el director general de Gobierno Abierto e Innovación Social, Raúl Oliván, el proyecto “Frena la Curva”, nacido para canalizar el “tsunami de energía social” que se generó al comienzo del estado de alarma y que, en pocos días, sumó más de mil doscientas iniciativas y cien mil visitas en su página web desde veintidós países y dio soporte a iniciativas como la del mapa de Frena la Curva, así como las de “Libros que unen” y “Ventanas que unen”, enfocadas ambas al territorio aragonés.

Oliván ha atendido de esta manera las tres peticiones de comparecencia formuladas por la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, para dar cuenta ante el órgano sectorial de la Cámara autonómica del “proyecto vector” Frena la curva, una iniciativa que el propio director general ha tildado de “híbrida y transversal, ágil (nació el mismo doce de marzo), digital e ideada para estar al servicio” de una estrategia general de los servicios públicos. “La pandemia deja como aprendizaje que los gobiernos por sí solos no pueden hacer frente a desafíos planetarios como el cambio climático o la COVID-19”, ha opinado. 

El director general ha explicado que “Frena la curva” levantó en veinticuatro horas una plataforma digital en la que aunaron esfuerzos, ideas e inquietudes expertos tecnológicos, autónomos y empresas, profesionales del márketing entre otras disciplinas y diversos voluntarios, lo que, por ejemplo, se tradujo en la recepción y posterior reparto de veintisiete mil mascarillas confeccionadas por ciudadanos. Del laboratorio de ideas contra la pandemia, en el que participaron trece equipos, surgió el mapa de Frena la Curva, utilizado luego a nivel nacional e internacional, en el que mediante chinchetas se geolocalizaba el ofrecimiento de servicios y acciones solidarias de ciudadanos y empresas. 

El éxito de esta y otras iniciativas y el desarrollo de nodos de trabajo en muchos países, especialmente de Latinoamérica, llevó a  poner en marcha una convocatoria internacional que recogió ciento cuarenta ideas e implicó a unas cuatrocientas personas en Aragón, así como dos millares entre el resto de España y de varios países latinoamericanos. En este punto, y frente a las críticas por no haber centrado la labor en Aragón, Oliván ha estimado Frena la curva como “la experiencia de cooperación internacional más intensiva, radical y efectiva de la historia del Gobierno de Aragón” por un coste que hasta el momento ha estimado en apenas treinta mil euros. 

En cuanto a los otros dos proyectos asociados a esta iniciativa, “Libros que unen” llevó material de lectura a 11.880 chavales que carecían de conexión digital y reunió en torno a ellos a un grupo de maestros, pedagogos e ilustradores con los que conformó un grupo de tertulias que a lo largo de mil ochocientas horas ha permitido conversar con los estudiantes sobre los contenidos dispensados. Por su parte, “Pantallas que unen” canalizó la solidaridad impulsada por el ingeniero oscense Alberto Ibor, quien consiguió 566 tabletas procedentes de una empresa cuya identidad ha preferido no revelar que acabaron repartiéndose entre las residencias de la Comunidad para paliar la soledad de los ancianos confinados que no podían recibir las visitas de sus familiares.   

 

Por parte de los grupos, la socialista Pilimar Zamora ha entendido la labor desarrollada por Oliván como una “respuesta complementaria” a la acción del Gobierno, que ha permitido “implicar” a la comunidad en el proceso educativo con el proyecto “libros que unen”, así como paliar el sentimiento de soledad de los mayores confinados con “Ventanas que unen”. 

Marián Orós (PP) ha opinado que Oliván “ha descuidado” la transparencia, la participación y la dación de cuentas, los “cimientos” de su Dirección General, en favor de proyectos “con encanto” que pueden quedar en “fuegos de artificio” si no se extrae de ellos un aprovechamiento real. 

Javier Martínez (Ciudadanos) ha alertado de la “trampa” que puede conllevar esta labor si sirve para “enmascarar” las carencias existentes. “Si su Departamento no innova en coberturas sociales y acaba con las necesidades detectadas, como poner medios para poder participar, acabaremos provocando un efecto secundario de la brecha digital”. 

Erika Sanz (Podemos EQUO Aragón) se ha quedado con que la gente ha conformado una red social y de cuidados a través de internet para solventar las carencias. “Se ha generado una red vecinal importante, no solo de solidaridad, sino de necesidad, porque han llegado donde las administraciones no lo hacían, pero hay que recoger ese aprendizaje”, ha dicho.

Por parte de CHA, Joaquín Palacín ha llamado a potenciar el mecanismo de participación con la sociedad civil para que las administraciones respondan a “las necesidades reales” de los ciudadanos” y ha destacado la utilidad de estas iniciativas, que han ayudado a mantener las relaciones personales y familiares y a continuar con la educación.  

Pese a haber reconocido sus reticencias iniciales por entenderlo como “ingeniería social” y “adoctrinamiento ideológico”, David Arranz (Vox en Aragón) ha felicitado a Oliván por haber desarrollado “un magnífico trabajo para crear comunidad y aglutinar voluntades” y por haber considerado que “habría sido un error” haberlo “capitalizado” políticamente.

Esther Peirat (PAR) ha alabado la intervención de Oliván como ejemplo de “transparencia” del Ejecutivo y ha resaltado el efecto “muy positivo” que ha producido su “ágil” labor porque ha ayudado a descubrir “un potencial solidario” que “desgraciadamente” no se había apreciado hasta entonces. 

Por último, Álvaro Sanz (IU), pese a estimar “interesantes” las iniciativas expuestas, ha reprochado que el caudal social generado no haya servido para “fortalecer” la comunidad. “La energía generada queda en un fuego de artificio y no deja un acumulado que nos permita ser mejores”, ha resumido.

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